El teatro es vida

Por Ángeles Favela

Ocupar una butaca en medio de un teatro donde la tercera llamada ha ordenado que la luz se apague, es entrar a una dimensión terrenal distinta, indescriptiblemente real. Mientras escribo estas líneas, no puedo sino recordar estos momentos, cuando se eriza la piel al escuchar el timbre de una voz que clama o reclama a través de un fragmento, o cuando un silencio apabullante da pie para que una entrada eleve la emoción hasta hacernos contener la respiración.

Es en el teatro de arte, de calidad escénica, cuyo sentido no es meramente un espectáculo, sino que se refiere a un trozo de vida como si fuese arrancado de las circunstancias de los propios personajes. El teatro es un rito ancestral donde los espectadores y actores comparten un tiempo y espacio de manera única; es la realidad concentrada, es tiempo condensado: una vida entera, la de un pueblo o la de un individuo. Por ello la intensidad que se despliega a lo largo de cada minuto es capaz de ahondar en el interior de cada espectador. El buen teatro es capaz de atrapar la atención, los sentidos, el discernimiento, la ira o el dolor ante la injusticia o el destino que cubre inexorablemente la trama de una historia.

Confrontar la vida presenciando una obra de teatro, es una experiencia que me han regalado algunas puestas en escena, aquellas que cuestionan y retan mis pensamientos “establecidos”, aquellas que a través de diálogos o monólogos de alto impacto, cimbran mis emociones hasta obligarme a ver en ese instante a través de los ojos de quien habla. El teatro es lenguaje, es letra y música, es acción y reacción.

El buen teatro, es decir, obras excelsas, que integran extraordinarios actores y directores, han de regalarnos momentos sublimes. En la obra, conviven pasado, presente y futuro. Frente a nuestros ojos de espectadores un relato sucede, va naciendo y nosotros desde una butaca, somos testigos. Con nuestra imaginación recreamos más de lo que estamos viendo, como si presenciáramos un relato que nos llena también de lo que no hemos visto.

En nuestro interior se despliega un equilibrio entre lo que se ve y se escucha, y entre lo que se alude. Es en ese momento, cuando el espectador y el elenco crean un dialogo sin palabras.

Ayer terminó el Festival de teatro Nuevo León 2018, dejando en quienes lo disfrutamos, un buen aroma en el alma. El próximo jueves 16 de agosto inicia, a lo largo de dos meses y medio, una selección de cinco obras imperdibles en el espacio creativo Casa Musa, selección del dramaturgo y director teatral Hernán Galindo [Pecados, jueves 16 de agosto. Amarillo Van Gogh, jueves 6 de septiembre. Entre seda y algodón, miércoles 19 de septiembre. Cuando había granadas en noviembre, miércoles 3 de octubre. Bajo la verde sombra, lunes 29 de octubre.

De entre las artes escénicas, el teatro ha sido siempre un poderoso medio para mover conciencias y provocar la reflexión. Apostémosle al teatro artístico, a la dramaturgia de altos vuelos. Por fortuna, el buen teatro se hace en nuestro país, en nuestra ciudad; hay quienes lo dan todo por ello y, nosotros espectadores, somos los más beneficiados. Asiste, toca y vive el buen teatro, esta es una buena oportunidad.

angelesfavela@literalika.com

Un lugar para escribir

Por Ángeles Favela

Once de la mañana. Martes. Un salón de paredes blancas enmarca un gran cuadro. A través de la puerta corrediza de cristal se observa la mesa puesta: cada lugar con hojas blancas y plumas; una pizarra de cristal clavada en la pared; garrafones llenos de agua fresca y un aroma que se percibe al entrar. Han llegado tres alumnos y otros más ya están dentro del salón. Sandra está escribiendo una novela ambientada en los años sesenta, una universidad para señoritas, al sur de Estados Unidos, un país que se estremece con la muerte de Kennedy. A su lado, Luciana, una mujer con acento extranjero, trabaja en una historia cuya protagonista es una fotógrafa que, por coincidencia, ha descubierto una red de trata de personas hacinadas en un campo vinícola en Brasil. Su personaje se ha enamorado.

Sobre la mesa amplia y cuadrada hay ordenadores y cuadernos, tazas de café y botellas agua. Lucía ha estado trabajando desde el curso anterior en una novela que a todos nos tiene en vilo, es una historia personal, pero que también será punto de reflexión para núcleos familiares. Se han unido a la sesión dos nuevos integrantes, una de ellas escribe dos novelas a la vez, ha sido una labor titánica y ahora ha decidido fusionarlas, sabe que entre manos tiene una obra literaria. Adriana ha terminado el capítulo tres y está ansiosa por leer en voz alta, ofrece primero un comentario breve para recordar dónde se había quedado la historia. Todos han vivido la profundización de un texto en grupo, y saben del impacto que esta actividad regala al autor. El ambiente de confianza que se percibe explica el ánimo de los que aquí comparten textos.

Martes, siete de la tarde, un mar de nuevas historias. Lunes, tres de la tarde, la algarabía de voces infantiles. Miércoles, sábado, jueves, viernes por la tarde. Frases que de pronto explotan a sabiendas que se ha dado con la palabra exacta, con la frase matona, con el título perfecto. El dolor del borrador cuando es necesario eliminar un párrafo. El barco se ha puesto en marcha. Pruebas de color, juntas de diseño, reuniones con autores. Bienvenidas, nuevos participantes. Unos, rostros de primera vez por estos rumbos, otros, caras conocidas. Todos rostros frescos cargados de sonrisas y de sueños. Rostros claros y ojos que brillan. Manos que trabajan sobre un teclado o sobre un cuaderno a rayas. Imaginación que, desde una silla blanca, viaja años atrás para tomar la mano de un abuelo que nunca conoció, pero que de él le han contado historias y se ha propuesto revivirlo en un texto.

Corre el mes de agosto, ha terminado el periodo vacacional, y el ambiente de algarabía pudiera ser el de un salón de clases de una escuela de bachillerato o el inicio de actividades de una carrera universitaria, pero no. Se trata de un espacio conocido como Literálika, las edades de sus participantes son variadas y es posible entre el cambio de una clase y otra, encontrar a padres e hijos saludándose a sabiendas de que más tarde se verán de nuevo en casa. Hay quienes están a punto de conocerse, y quienes ya han coincidido, se han visto de nuevo con el gusto de encontrar a un amigo. Lo saben: han llegado a casa. Han cruzado el umbral de un lugar del que no se han ido nunca.

angelesfavela@literalika.com

Un famoso cuestionario

Por Ángeles Favela

Tengo un especial aprecio a la magia que envuelve la palabra introspección. De niña era más bien reservada, me gustaba observar más que hablar, podía pasar horas mirando las historias que sucedían a través de la ventana desde un alto edificio frente a la playa de Copacabana. Aún recuerdo esos días llenos de nostalgia, vivir en un país lejano a mi lugar de origen me regaló el aprendizaje del silencio y el asombro.

Quizá por ello la lectura de ciertos autores y autoras me atrapa en toda la extensión de la palabra: Marguerite Yourcenar, Milan Kundera, Marguerite Duras, Nabokov, cuyas obras literarias están inundadas de pensamientos hacia adentro, divagaciones, memorias y recuerdos. Para ellos y para el mundo cultural, Marcel Proust, escritor francés nacido en 1871, es una de las mayores influencias en el arte, la filosofía y la literatura. Proust es reconocido como el padre de la introspección, lo constata su magnifica obra En busca del tiempo perdido, reflexión sobre el tiempo, el recuerdo, el arte, las pasiones y relaciones humanas, desde la óptica de un sentimiento de fracaso y vacío existencial. Una obra maestra en la que aparecen más de doscientos personajes, conocidos por el autor y que a lo largo del relato son hilvanados entre descripciones poéticas, metáforas, reflexiones filosóficas y conversaciones en diversos tiempos y lugares. Continúa leyendo Un famoso cuestionario

La escritura en el proceso de duelo

Por Ángeles Favela

La muerte de un ser querido duele por una infinidad de cosas. Hemos de enfrentarnos con nuestros propios miedos, con los propios estigmas y decretos de lo que en nuestra experiencia ha ido desdoblando eso que a todos nos toca.

Elisabeth Kübler-Ross fue una psiquiatra suizo-estadounidense nacida en 1926 que se especializó en los cuidados paliativos y en las situaciones cercanas a la muerte. Su modelo incluye cinco etapas por las que ha de transitar una persona que ha sufrido por la muerte de un ser allegado: negación, ira, negociación, depresión, aceptación. Las etapas pueden atribuirse a cualquier tipo de pérdida.

Como todos, a lo largo de mi vida he tenido procesos de duelo, de pérdidas, pero en el centro de todos los torbellinos, mis pasos por la escritura han sido ancla y salvavidas. Decenas de diarios y libretas donde líneas sueltas, párrafos y cartas fungieron como receptores de aquellas nubes negras que de pronto se han posado sobre mi cabeza. No es que sea una persona naturalmente atribulada, al contrario, creo que mi carácter optimista mucho se lo debo a esas horas de descarga narrativa, sin ningún fin más que el propio desahogo.

Ayer, mientras leía y pensaba en el papel de la escritura en el proceso del duelo, me encontré esta maravilla, una carta con fecha y nombre de quien se ha estrellado con la noticia de la muerte de un amigo entrañable. (Correo Ilustrado, La Jornada, 21 julio, 2018). Va textual la carta como un regalo y va también mi invitación constante a tomar pluma y papel.

Regalo, no condena

Un gran amigo mío se quitó la vida a escondidas. Solo, en un día como hoy, no por la fecha, sino “por-que” hoy lo quiero recordar.

Como un prófugo de la prisión de la vida, que no debería serlo, destrozó su cuerpo lanzándose desde el octavo piso donde vivía.

Era un buen hombre, culto, sensible, curioso, vasco cooperativista con sólida conciencia social. Un poeta anónimo, hasta para sí mismo, de frases sueltas que germinaban de su boca como flores en un jardín secreto. Nunca lo dijo, pero en su cabeza, en esa parte donde sólo él tenía acceso, lo fue madurando. Dejó que la vida se siguiera cerrando sin hacerle frente, porque tenía una puerta secreta para escapar en caso de emergencia. Ahora lo entiendo, pero no se lo dijo a nadie. Y sucedió así, porque así tenía que suceder cuando está prohibido irse dignamente por voluntad propia. ¿Por qué?

En esta escuela de despedidas, en la que todos estamos de paso, solo por un tiempo, hubiera sido mejor, mucho mejor, estar con mi amigo una tarde de buena amistad, comida y vino noble, platicar de todas esas cosas que pueden platicar dos buenos amigos cuando están juntos y se van a despedir para no verse más. Reír de la vida, del tiempo y de nosotros “carga-dos” de tiempo. Al terminar plática, comida y vino, cansados como el sol se cansa al atardecer: yo cansado de la noche, con sueño, y él, cansado de la vida, sin sueños, acompañarlo a tomar lo que sea que hay que tomar cuando uno ya se quiere dormir en esa noche sin tiempo y sin amanecer.

Sin risa ya, ni comida ni vino, en silencio, darle la mano de amigo, decirle adiós, no como despedida, sino como camino: a Dios. Dejarlo dormir en su cama como el poeta que fue, entero, tranquilo, como un niño que se duerme, inocente y cansado de jugar a vivir.

Así lo quiero recordar, no fue así, ya les dije como fue, pero así me hubiera gustado que fuera.

La vida es un regalo no una condena.

¿Por qué?

Carlos Noriega Félix

angelesfavela@literalika.com

Narrativa de la imagen

Por Ángeles Favela

Muchos de los grandes artistas han recurrido a la escritura para acompañar sus propios procesos creativos, para bocetar, para tomar notas, escribir diarios, entablar correspondencias. Leonora Carrington es una artista del lenguaje en toda la extensión de la palabra. Es una mujer que despliega su capacidad imaginativa en cada una de sus neuronas y lo emana por cada poro. A cien años de su natalicio y para celebrarlo se ha montado “Leonora Carrington. Cuentos Mágicos”, una exposición que alberga más de 200 piezas en el Museo de Arte Moderno de la CDMX, que permanecerá abierta hasta el mes de septiembre de este año.

Por mucho tiempo he sido admiradora de las historias plasmadas en sus cuadros, por supuesto, me las invento, igual que ella se las iría contando mientras pintaba para viajar a mundos extraños, extraordinarios y abrir puertas al surrealismo que su rebeldía y genialidad le permitieron crear a cada instante. Pero Leonora es muchas otras cosas: feminista [para defender y defenderse no como mujer, sino como ser humano], ecologista, creadora en lo culinario, pintora, escultora, escritora, en todas esas facetas, es extraordinaria. También fue madre y ella fue una artista madre, sus hijos toman vida en algunas de sus obras y ella junto con Pablo y Gabriel Weisz, se divertían tramando vivencias inolvidables, como cuando Leonora le anunció al grupo de sus amistades que había recibido como regalo del gobierno de Rusia un cargamento de caviar y que les invitaba a degustar. Ese día, ella cocinó varios kilos de tapioca y con tinta de calamar preparó el “mejor caviar” que todos los asistentes a la reunión habían jamás probado. Por supuesto, Pablo y Gabriel entraban y salían de la cocina para descargar su risa al lado de su madre, para luego volver a la formalidad y asombro de la reunión. Continúa leyendo Narrativa de la imagen

Libros de viajes

Por Ángeles Favela

Para los viajeros incansables, los días del verano se revisten de un color distinto. El aire de otro suelo nos regala la oportunidad de recorrer caminos desconocidos. Quizá, ahora mismo tú te encuentres fuera de tu lugar de residencia o planeando algunos días alejados de la rutina, o tendrás en el haber de tus recuerdos, un viaje memorable que no quisieras olvidar nunca; a la salud de ello, es el tema de este escrito.

Los libros de viajes es un género literario tan antiguo que no se tiene fecha exacta de su inicio, el mejor ejemplo es la Odisea, la epopeya de Homero, cercana al siglo IX a.C. que narra el largo viaje de Odiseo desde Troya, hasta Ítaca, su isla natal.

A partir de esa tradición oral, surgen miles de narrativas viajeras. Imagina que, durante tu próximo viaje, además de tu cámara fotográfica, llevas a la mano un diario y en él, vacías, con las correspondientes marcas de itinerario, cronología y lugares, todas tus impresiones de los recorridos. Verás que es una delicia escribir este género en primera persona, ya que permite combinar puntos de vista, emociones y descripciones de una manera muy atractiva para leerlo en la posteridad.

Una de mis alumnas, ya mayor, inicio su primer taller a los 72 años, me compartió que ella escribía durante sus viajes con un motivo muy definido: cuando fuese mayor y la memoria comenzara a fallar, le pediría a sus hijos o nietos que a través de la lectura en voz alta le recrearan sus viajes.

El viajero que narra revive para él y, para otros, lo que ha sido, de hecho, una experiencia absolutamente personal. Por ello, los relatos de viajes constituyen un género inagotable, vigente en todos los tiempos y formas literarias. Un viaje es una aventura y si al viajar has decidido relatar tus experiencias, que a tus observaciones no les falte paisaje, geografía, flora y, por supuesto el modo de vida y las costumbres sociales de los lugares que visitas.

El mundo sería otro si Darwin no se hubiese embarcado a su travesía por Galápagos sin la firme decisión de observar y documentar para dar cabida a sus valiosas conclusiones e hipótesis. Durante los viajes hay incidentes y encuentros con el pasado que rompen de una manera saludable con los esquemas que nuestra mente tiene de la realidad cotidiana. Documentar nuestras experiencias al respecto, reviste de perennidad a un viaje. Dejarlo solo a la memoria falible sería privarnos del gozo de revivir nuestros pasados recorridos, pero también de la posibilidad de mirarnos en otro tiempo y espacio, de adentrarnos a momentos que, sin duda, han marcado el presente.

Ser viajero es una cosa, ser escritor es otra, se puede ser ambos y, cualquiera que sea tu caso, el deleite de las descripciones bajo la pluma de quien viaja, despliega un aroma inigualable. Si bien la imaginación cobra vida, el hecho tangible de estar en medio del paisaje narrado hace posible que el texto mismo esté vivo.

Marco Polo es otro ejemplo de ello, su libro Las maravillas del mundo, ha servido de inspiración tanto para viajar como para escribir, su obra es de los libros de viajes más difundidos en todo el mundo, ya que permitió a Europa conocer sobre el Lejano Oriente y sobre la sociedad china, al tiempo que motivó en los europeos el deseo de viajar. Lo que Marco Polo describía parecía insólito, tierras lejanas, habitadas por seres exóticos y formas de vida totalmente distantes a lo conocido por ellos.

Los libros de viajes, a lo largo de la historia, han tenido un papel fundamental por sus aportes sobre geografía, navegación y sociología.

Si has tenido la oportunidad de viajar, o la tendrás en breve, no dejes para después el ejercicio de narrar y describir los eventos, datos y curiosidades que sin duda irás encontrando en el trayecto. Serás parte de la anécdota y, en el centro de una historia que luego podrás volver a caminar en esas calles y paisajes que alguna primera vez cautivaron tu asombro.

angelesfavela@literalika.com

El día después

Por Ángeles Favela

México hoy se levantó temprano. Las elecciones presidenciales nos tienen a todos en vilo. Hay largas filas en la mayoría de las casillas, y entre la ciudadanía se percibe un ambiente de confianza y serenidad que brinda el ejercicio del voto. Habrá que esperar a que el día termine para que la jornada se convierta en una avalancha de datos e informaciones.

Hace un par de semanas conocí El Día Después, un movimiento ciudadano, sin afiliación a ningún partido político, que invita a la sociedad mexicana a actuar con empatía durante el proceso electoral, pero en especial, a partir de mañana 2 de julio que será el inicio del reto de adaptarnos a una nueva realidad y a convivir entre todos con nuestras diferencias.

El México al que pertenecemos, atraviesa por momentos difíciles, de enfermedad y, quizá hasta de agonía, somos muchos mexicanos preocupados por el futuro de nuestro país. El Día Después es un movimiento singular y conocerlo fue para mí, tranquilizador. Encabezado por un grupo de  artistas creadores, hombres y mujeres que han mejorado el mundo con el desempeño de su oficio y arte, individuos pensantes y creativos, haciendo un llamado a quienes deseamos un México menos violento y donde todos tengamos un lugar: Diego Luna, Lila Downs Alejandro González Iñárritu, Julieta Venegas, Guillermo del Toro, Alondra de la Parra, entre muchos otros.

La propuesta del movimiento se basa en doce compromisos ciudadanos para el siglo 21, bajo la premisa de que no hay responsabilidad más grande que ser un ciudadano o una ciudadana. Comparto aquí de manera especial los elementos que, de realizarlos cada uno de los mexicanos, creará una luz de esperanza de que nuestro país se encuentre en vías de recuperar la precaria salud en la que la corrupción lo ha hundido.

  1. La paz y la tolerancia no son un sueño. Deben ser una realidad.
  2. No al racismo, ni al clasismo. No a un país que excluya a las personas con discapacidad.
  3. Ejerzo una actitud crítica hacia nuestros gobernantes, independientemente de mi afiliación política y la de ellos.
  4. La corrupción mata, violenta y divide. No la tolero y denuncio a quienes la practican.
  5. La pobreza es una forma de violencia. Me comprometo a ayudar a combatir la desigualdad en todas sus formas, en todos los espacios.
  6. Debo escuchar a los pueblos indígenas y asegurarme que sus decisiones y autonomías sean respetadas.
  7. La igualdad de género es una condición fundamental para una sociedad justa.
  8. Respeto la identidad de género y la orientación sexual de cada persona.
  9. Me solidarizo con los migrantes indocumentados.
  10. Apoyo la educación, la cultura, la ciencia y las artes como los pilares de un proyecto de país.
  11. El respeto al medio ambiente es el respeto a mí mismo.
  12. Defiendo la libertad de expresión en todas sus formas.

El día después es mañana, cualquier gobernante a cargo, requiere de ciudadanos comprometidos y participantes, ejerce tu derecho al voto y cumple con la obligación de ser un ciudadano, en estos momentos al país no debemos dejarlo en manos de unos cuantos.

Ojalá puedas darle un vistazo a: www.eldiadespues.mx

angelesfavela@literalika.com

Los hábitos de un escritor

Para muchos autores la escritura es un rito, igual que un corredor que sale por la mañana a su entrenamiento pensando en el maratón en el que se ha inscrito, para un escritor, el tiempo y la forma que habrá de destinar a la creación de su obra -en el caso de muchos nombres famosos- está plagado de singularidades.

A Edgar Allan Poe su caligrafía indescifrablemente pequeña le permitía escribir historias de principio a fin en largas tiras de papel que iba uniendo entre sí con cera, le gustaba palpar y visualizar la continuidad de lo que iba escribiendo y esa era su peculiar manera de lograrlo. Ernest Hemingway quien sufría el alcoholismo, escribía en completa sobriedad y de pie. T.S. Eliot, poeta extraordinario, se pintaba el rostro de verde y según él mismo lo decía para no parecer un empleado bancario. Gustave Flaubert comenzaba únicamente después de haber fumado una pipa. Victor Hugo repetía a la vez que caminaba por la habitación, las frases y versos una y otra vez, para escribir únicamente cuando le sonaban suficientemente bien.

El proceso creativo de los grandes escritores, sin duda, se ha mitificado en el transcurso del tiempo, pero lo cierto es que quienes gustamos de escribir, desarrollamos ciertos hábitos o técnicas para ubicar nuestro ánimo en el modo adecuado para que las palabras puedan fluir con libertad. Continúa leyendo Los hábitos de un escritor

Futbolistas literatos

Por Ángeles Favela

El triunfo de México hoy por la mañana en el Mundial de Rusia, es un respiro para muchos. Para el mundo 2018 es el año jubilar del futbol. El viaje a La Meca en turno, los ídolos, los ritos, las crónicas, lecturas obligadas y glosas humorísticas.

El futbol es una industria, una pasión y para muchos, una religión. En el juego existe una liturgia de colores, himnos y ornamentos, centrada en el rodado de un balón entre feroces patadas. Del mundo del futbol nacen a cada momento historias, en ellas habitan personas, tramas, nudos, retornos y finales.

En la cancha la libertad, la afición y la maestría se juegan el todo por el todo. Y la vida encuadra las quimeras de los participantes: los que juegan, los que aplauden y los que sufren.

Hay literatura futbolística y literatos futboleros. Eduardo Sacheri, escritor argentino, es uno de ellos. Sus cuentos están llenos de futbol y también de humanidad. En sus líneas cada personaje es de carne y hueso, llenos de infancia; donde la amistad es un muro inquebrantable y el universo es representado por el balón, la familia y los lugares del barrio.   Continúa leyendo Futbolistas literatos

La vida es cuento

Por Ángeles Favela

Había una vez un cuento.

Su carácter ficcional es inconfundible. En él participan una cantidad relativamente pequeña de personajes y aparecen en un argumento central. Su extensión es al gusto, para disfrutarse en una sentada los hay micros y macros. Y su variedad es tan extensa como un menú ambicioso. Entre el cuento popular y el cuento literario existe una gama colorida, fantástico, terrorífico, infantil.

Hace poco, una persona quien por primera vez visitaba Literálika, a manera de presentación narró un cuento. Su exposición fue en segunda persona, luego nos dijo, que esto le permitió comunicarse con libertad sobre el motivo de su visita. Después, durante su siguiente clase, se animó a confesar: “…el cuento era para mí, necesitaba acallar mis voces interiores que me exigían saliera de este mágico lugar, funcionó; al subir a mi auto, mis voces interiores, ahora divertidas y tranquilas, me reclamaban el no haber acudido desde tiempo atrás.”

La fascinación por escuchar o por contar historias se cultiva quizá en la infancia, pero cualquier momento es tiempo de empezar. Continúa leyendo La vida es cuento