El diario

Por Gustavo Lanza Castelli

Comencé a utilizar esta herramienta porque llevaba desde hacía muchísimos años una especie de diario de sueños. Por mi profesión de psicoanalista siempre me interesaron los sueños, y siempre tenía la costumbre de, al despertarme, anotar mis propios sueños y analizarlos. Yo iba llevando una especie de libro, de agenda, durante muchos años; entonces tenía cierta práctica con esto. Pero lo que anotaba era solamente el sueño y las circunstancias del día anterior -muy al estilo de lo que plantea Freud en la “Interpretación de los sueños”-, lo que asociaba con eso, lo que veía en mi análisis.

En el año 2000, tuve una situación personal bastante complicada, y se me ocurrió, empezar a escribir, para ver si me podía aclarar; un poco para aclararme a mí mismo las preguntas que tenía. Tenía una decisión que tomar, muy difícil. Escribí sobre eso, y durante el proceso se me empezaron a ocurrir otros temas; seguía escribiendo sobre otras cosas que me pasaban. Era una escritura absolutamente personal.

Seguí escribiendo, y me empezó a llamar mucho la atención cómo en mí surgían espontáneamente temas que había visto en mi sesión de análisis; o algunas cosas que yo descubría en el diario las llevaba a mi análisis, por lo que se producía una especie de articulación que me resultaba muy interesante.

Continué escribiendo y cada tanto tiempo hacía una relectura de lo que había escrito hasta ese momento. Me sorprendió mucho ver que en la escritura y relectura lograba descubrir cosas que no había visto ni siquiera en mi análisis, en un nivel de profundidad impresionante. Al mismo tiempo, veía que podía ir resolviendo cosas, que me hacía mucho bien el hecho de escribir. Yo veía que esto era tan interesante que le empecé a preguntar a colegas amigos si ellos alguna vez habían escuchado hablar de que alguien usara el diario en la terapia, porque yo veía que era una cosa enormemente terapéutica. A todos les parecía una pregunta rarísima la mía.

Hay muchos tipos de diarios. Primero habría que aclarar eso, porque hay gente que lleva un diario personal en donde relata los acontecimientos del día: que tuvo un hijo, que fue su cumpleaños, que vinieron tantos al cumpleaños. Otro tipo de diario personal, muy habitual, es el diario de viajes; mucha gente que no escribe nunca, cuando viaja, dice: “bueno, yo voy a anotar”; todos los días llega al hotel a la noche y escribe. “Fui a tal lado” por ejemplo, para no olvidarse o para, años después, mostrar a los hijos, releer, etcétera, pero no ponen en ellos ninguna vivencia personal.

El diario adolescente es diferente, porque en general el adolescente vuelca sus miedos, sus angustias, sus amores, su zozobra; ahí hace funcionar lo que se llama escritura expresiva, que es aquella en la cual uno vuelca, básicamente, sus emociones en relación con ciertos hechos que lo han conmocionado: que la novia lo dejó, que tal muchacho, etc.

La escritura amplía y agudiza el registro de los procesos internos y favorece la posibilidad de  pensar acerca de las vivencias y conductas problemáticas.

El diario de autoexploración incluye la escritura expresiva, porque es muy importante que el paciente pueda volcar ahí, por ejemplo, emociones que no puede compartir, que no le puede decir a su pareja, por ejemplo, lo celosa que está, la bronca que le da tal cosa, etc., entonces lo vuelca. Lo que pasa es que el diario de autoexploración es muy amplio, y la escritura expresiva es una de las formas de utilización. Parte siempre de una pregunta; por ejemplo, en el trabajo último que acabo de terminar, uno de los ejemplos que tomo es de una paciente, que se encuentra un día en que está muy triste, y empieza a escribir: “me siento triste y no sé porqué, ¿por qué estaré tan triste?”, y así sigue guiada siempre por una pregunta. La escritura es una herramienta, y el mecanismo es que la escritura ayuda a pensar, porque cuando uno escribe, la escritura es mucho más lenta que el pensamiento, entonces se ve obligado a tomar idea por idea, letra por letra, sucesivamente, y entonces eso hace que se lentifique el proceso y uno pueda pensar.

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