Tres regalos

Por Patricio Gómez Junco

Tengo el hábito de seleccionar lo que veo, lo que oigo, lo que atiendo: no me conformo ni me pliego, ni someto generoso mi juicio a cualquier noticia, espectáculo u opinión.

Me he cansado de buscar en la radio alguna estación de mi agrado. Antes escuchaba mucho de Radio Red; hoy la atiendo a hitos porque tengo que buscar entre la paja la discusión de altura, la divulgación de la ciencia, el verso olvidado, la melodía tejida con colores orquestales. Pero como “el que busca encuentra”, de ayer a hoy di con tres joyas, aunque no en la radio, sino en otros rincones de mi ciudad:

En un periódico local me espera sin yo esperarlo, un bello artículo de Samuel Rodríguez, filósofo y profesor que me gustaría conocer algún día. En “García Márquez, el abismo y yo”  (El Horizonte de 15 Dic. 2018) narra su fortuito encuentro con el lenguaje del novelista Colombiano, porque a pesar de su maestra, encontró el placer de la lectura… “la felicidad de leer había sacudido mi mundo: algo en mí había despertado”:  “el incendio de Llano en llamas” (Rulfo)el asombro por el punto que contiene todos los puntos del Universo (Aleph Borges) y la “tormenta de alegrías” en la “prosa de amor y caña brava” (García-Márquez).

Esta experiencia de abismo y de prodigio en la lectura, nos permite convertirnos en seres dignos de este mundo que se hace realidad en mi colonia, mi barrio, mi escuela, mi trabajo, mi patria…

Esa dignidad ante lo limitado del entorno y sus alrededores no es otra cosa que la actitud de quien está dispuesto a enfrentar “los abismos” para allanarlos (tiempo de espera, de lo que está por venir, del adviento y las navidades sin fecha decembrina … que requieren nuestro compromiso, bravura y decisión de actuar…) las simas para hacerlas cimas, y para llevar nuestro propio ser a un nivel más alto de compromiso y fruición.

Así como hoy encontré a este filósofo local, ayer leí (entre que buscas y te lo topas) un poema de Pessoa, en la admirable edición de nuestra UANL. Poesía de la más alta esfera que a fuerza de embelesos me llevó a respirar un aire más puro y fresco…Queda una sensación de bienestar al saber que lo más íntimo de tu propio ser no es revelable, ni compartible, ni transparentable… (perdón porque el idioma no da para más …) 

Y no es que uno se sienta bien en la soledad, sino que a partir de esa confesión del poeta, sabes al menos, que tu condena a la soledad es experiencia común de los humanos, arrinconados a sufrir la intimidad, a gozar las alegrías que nadie entiende mas que tú mismo, en un rincón común a todos los rincones, los de tus padres, los de tus hijos, los de tus nietos, si les da por leer y filosofar….ojalá! No es la cocina donde lloras tus penas…es el rincón del alma…No es el libro tu confidente…. es la caricia del arte, mago de alegrías insospechadas. No es toque sublime de acordes y texturas, es el oscuro subconsciente en que todos abrevamos de lo mismo… Allá la comunión en la soledad: allá el sufrir y el gozar, allá la caricia y felicidad. Un lazo de comunión con Pessoa a pesar de la muerte, la geografía y el tiempo… ¡qué admirable!

Pero también ayer (poca distancia en el tiempo) un vibrante Concierto de 5 metales: el conjunto PIXAN en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey. Cinco chicos formados y en formación descubren la rendija de la música para asomarse a la felicidad de revivir y hacer presente a Debussy, con la delicadeza de quien cubre el frío de un niño, o con el asombro de quien queda absorto por el rosa mexicano de un atardecer en nuestras montañas.

Un ensayo, un poema, un concierto, todo en Monterrey, si no al asecho, sí a la espera de quienes buscan un poco de solaz para el espíritu, “su Ítaca verde y humilde” lugar de reposo y encuentro: el arte (Borges).

hola@literalika.com

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