Un famoso cuestionario

Por Ángeles Favela

Tengo un especial aprecio a la magia que envuelve la palabra introspección. De niña era más bien reservada, me gustaba observar más que hablar, podía pasar horas mirando las historias que sucedían a través de la ventana desde un alto edificio frente a la playa de Copacabana. Aún recuerdo esos días llenos de nostalgia, vivir en un país lejano a mi lugar de origen me regaló el aprendizaje del silencio y el asombro.

Quizá por ello la lectura de ciertos autores y autoras me atrapa en toda la extensión de la palabra: Marguerite Yourcenar, Milan Kundera, Marguerite Duras, Nabokov, cuyas obras literarias están inundadas de pensamientos hacia adentro, divagaciones, memorias y recuerdos. Para ellos y para el mundo cultural, Marcel Proust, escritor francés nacido en 1871, es una de las mayores influencias en el arte, la filosofía y la literatura. Proust es reconocido como el padre de la introspección, lo constata su magnifica obra En busca del tiempo perdido, reflexión sobre el tiempo, el recuerdo, el arte, las pasiones y relaciones humanas, desde la óptica de un sentimiento de fracaso y vacío existencial. Una obra maestra en la que aparecen más de doscientos personajes, conocidos por el autor y que a lo largo del relato son hilvanados entre descripciones poéticas, metáforas, reflexiones filosóficas y conversaciones en diversos tiempos y lugares.

En la época en la que Proust vivió, a finales del siglo XIX, se puso de moda un juego de salón consistente en plasmar una serie de respuestas personales en un álbum de confesiones. El manuscrito original de un cuestionario y las respuestas del autor fue encontrado en 1924, dos años después de su muerte y luego, en 2003, subastado. La popularidad del cuestionario hizo que décadas después fuese ya conocido como “el cuestionario de Proust”, que consta de treinta preguntas. Cientos de personalidades de la cultura y el arte han sido entrevistados con él. Incluso en 1994, la revista Vanity Fair lo incluyó en una edición especial para conmemorar al escritor.

Cuando conocí el famoso cuestionario y sabiendo que es una buena herramienta para conocer un poco más de una persona, por gusto personal me he dado a la tarea de contestarlo cada dos años. Ha sido un ejercicio divertido, sobre todo cuando la segunda vez que lo respondí, me di cuenta de que no habían pasado dos años, sino cuatro. Al compararlo, la distancia entre mis respuestas de uno y otro fue amplia. Vaya que si uno cambia. Por si alguien se animara a participar en este pasatiempo, comparto aquí el cuestionario:

  1. ¿El principal rasgo de mi carácter?
  2. ¿La cualidad que aprecio en un hombre?
  3. ¿La cualidad que aprecio en una mujer?
  4. ¿Lo que espero de mis amigos?
  5. ¿Mi principal defecto?
  6. ¿Mi ocupación favorita?
  7. ¿Mi ideal de felicidad?
  8. ¿Cuál sería mi mayor desgracia?
  9. ¿Qué quisiera ser?
  10. ¿Dónde desearías vivir?
  11. ¿El color que prefiero?
  12. ¿La flor que prefiero?
  13. ¿El pájaro que prefiero?
  14. ¿Mis autores preferidos en prosa?
  15. ¿Mis poetas preferidos?
  16. ¿Mis héroes de ficción?
  17. ¿Mis heroínas favoritas de ficción?
  18. ¿Mis compositores preferidos?
  19. ¿Mis pintores predilectos?
  20. ¿Mis héroes de la vida real?
  21. ¿Mi nombre favorito?
  22. ¿Lo que más detesto?
  23. ¿Qué eventos históricos desprecio más?
  24. ¿Qué hecho militar admiro más?
  25. ¿Qué forma admiro más?
  26. ¿Qué dones naturales quisiera tener?
  27. ¿Cómo me gustaría morir?
  28. ¿Mi más frecuente estado de ánimo?
  29. ¿Qué hechos me inspiran mayor indulgencia?
  30. ¿Cuál es mi lema?

angelesfavela@literalika.com

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