La importancia de escribir a mano

Por Lorena Morales

“Si dejamos de escribir a mano todos tendremos la misma letra”.

León de la Vega

Quienes crecimos antes del uso generalizado del internet, donde leer en papel y escribir a mano eran nuestras únicas opciones de comunicación escrita, sabemos el valor de escribir y de recibir una carta donde la caligrafía, la textura e incluso el olor, son parte importante del mensaje. 

Recuerdo la emoción de ver llegar al cartero y abrir el sobre adornado con estampillas que mostraban información interesante del lugar desde donde habían viajado y leer con igual emoción las noticias de alguien querido.  Eran cartas releídas y contestadas en nuevas misivas enviadas a través del ritual del servicio postal.  Todo esto implicaba tiempo y, por tanto, destacaba lo valioso que era hacerlo. 

Actualmente, escribimos mensajes y correos electrónicos que viajan de forma inmediata y de la misma manera son respondidos ya sin el cuidado y el esmero de una comunicación escrita en papel.  El tiempo corre y corren igual nuestras comunicaciones, por lo que resulta interesante conocer las ventajas de rescatar esta noble práctica.

El escribir a mano se realiza de manera más lenta que escribir en un teclado de computadora, lo que ayuda a tener un mayor flujo de ideas y reflexionar en lo escrito. El que sea más difícil borrar o hacer correcciones, implica un mayor esfuerzo de atención y concentración, así como paciencia y perseverancia, cualidades importantes para alcanzar buenos resultados.

Desde el punto de vista neurológico, esta práctica tiene una importancia vital para el desarrollo cognitivo. Hacer trazos implica conexiones entre múltiples áreas de ambos hemisferios cerebrales, entretejiendo la parte intelectual con la artística, lo cual no ocurre en la escritura en medios electrónicos. No es de sorprender que se utilice como herramienta en el tratamiento de diversos trastornos como el déficit de atención y la dislexia. Incluso se ha descubierto su utilidad para la prevención del deterioro mental y la aparición de enfermedades como el Alzheimer.

En un estudio de la universidad de Princeton, se encontró que los estudiantes que toman notas a mano durante las clases, tienen un mejor aprendizaje que aquellos que lo hacen en la computadora ya que además de escuchar y sintetizar, la acción motora de escribir refuerza la memoria. 

Escribir a mano fomenta el desarrollo de la creatividad. Las personas que tienen el hábito de la escritura hacen conexiones y llegan a soluciones más originales.  Por otra parte, redactar una carta, un ensayo, incluso una nota de agradecimiento, requiere escoger las palabras adecuadas, el estilo y la mejor forma de hacernos entender.  Finalmente, transmitimos nuestra singularidad a través del resto de los elementos como el tipo de papel, el color de la tinta, la forma y firmeza de los trazos, que proyectan nuestra personalidad y transmiten contenido emocional. 

Escribir y leer en papel ayuda a relajar el cuerpo y la mente.  Si se realiza por la noche en un ambiente que promueva el descanso, puede ser un antídoto al insomnio. El movimiento rítmico del lápiz sobre el papel y el depositar en él nuestros pensamientos, harán que nos sintamos más ligeros. 

Afortunadamente, la tecnología ha avanzado y cada vez las “tablets” incorporan con mayor calidad el uso de lápices electrónicos, lo que permite escribir de una manera práctica y ecológica. Sin embargo, como menciona León de la Vega en su libro La importancia de escribir a mano: “restauremos el hábito de escribir a mano, la aritmética sin calculadora, el dibujo natural, la música con instrumentos”.  Los avances en los medios electrónicos representan recursos de suma importancia para conectarnos y ser más eficientes en nuestras comunicaciones, pero siempre nos veremos beneficiados si hacemos “tierra” con algo tan sencillo como un lápiz y un papel.

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