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Zona Literálika · BLOG

Autores entre escritores

Por Antonio Ramos Revillas He estado leyendo algunas entrevistas a autores y autoras muy noveles de la ciudad (y no me refiero sólo por su edad). En la mayoría de ellos veo dos cosas: la queja porque no nadie los apoya o bien, el rechazo total...

Texto de la autora Rosario Castellanos (1925 a 1974) Escritora y diplomática considerada una de las voces más importantes del siglo XX. Tiempo de lectura (19 minutos) La cocina resplandece de blancura. Es una lástima tener que mancillarla con el uso. Habría que sentarse a contemplarla, a describirla, a cerrar los ojos, a evocarla. Fijándose bien esta nitidez, esta pulcritud carece del exceso deslumbrador que produce escalofríos en los sanatorios. ¿O es el halo de desinfectantes, los pasos de goma de las afanadoras, la presencia oculta de la enfermedad y de la muerte? Qué me importa. Mi lugar está aquí. Desde el principio de los tiempos ha estado aquí. En el proverbio alemán la mujer es sinónimo de Küche, Kinder, Kirche. Yo anduve extraviada en aulas, en calles, en oficinas, en cafés; desperdiciada en destrezas que ahora he de olvidar para adquirir otras. Por ejemplo, elegir el menú¿Cómo podría llevar al cabo labor tan ímproba sin la colaboración de la sociedad, de la historia entera? En un estante especial, adecuado a mi estatura, se alinean mis espíritus protectores, esas aplaudidas equilibristas que concilian en las páginas de los recetarios las contradicciones más irreductibles: la esbeltez y la gula, el aspecto vistoso y la economía, la celeridad y la suculencia. Con sus combinaciones infinitas: la esbeltez y la economía, la celeridad y el aspecto vistoso, la suculencia y... ¿Qué me aconseja usted para la comida de hoy, experimentada ama de casa, inspiración de las madres ausentes y presentes, voz de la tradición, secreto a voces de los supermercados? Abro un libro al azar y leo: “La cena de don Quijote.” Muy literario pero muy insatisfactorio. Porque don Quijote no tenía fama de gourmet sino de despistado. Aunque un análisis más a fondo del texto nos revela, etc., etc., etc. Uf. Ha corrido más tinta en torno a esa figura que agua debajo de los puentes. “Pajaritos de centro de cara.” Esotérico. ¿La cara de quién? ¿Tiene un centro la cara de algo o de alguien? Si lo tiene no ha de ser apetecible. “Bigos a la rumana.” Pero ¿a quién supone usted que se está dirigiendo? Si yo supiera lo que es estragón y ananá no estaría consultando este libro porque sabría muchas otras cosas. Si tuviera usted el mínimo sentido de la realidad debería, usted misma o cualquiera de sus colegas, tomarse el trabajo de escribir un diccionario de términos técnicos, redactar unos prolegómenos, idear una propedéutica para hacer accesible al profano el difícil arte culinario. Pero parten del supuesto de que todas estamos en el ajo y se limitan a enunciar. Yo, por lo menos, declaro solemnemente que no estoy, que no he estado nunca ni en este ajo que ustedes comparten ni en ningún otro. Jamás he entendido nada de nada. Pueden ustedes observar los síntomas: me planto, hecha una imbécil, dentro de una cocina impecable y neutra, con el delantal que usurpo para hacer un simulacro de eficiencia y del que seré despojada vergonzosa pero justicieramente. Abro el compartimiento del refrigerador que anuncia “carnes” y extraigo un paquete irreconocible bajo su capa de hielo. La disuelvo en agua caliente y se me revela el título sin el cual no habría identificado jamás su contenido: es carne especial para asar. Magnífico. Un plato sencillo y sano. Como no representa la superación de ninguna antinomia ni el planteamiento de ninguna aporía, no se me antoja. Y no es sólo el exceso de lógica el que me inhibe el hambre. Es también el aspecto, rígido por el frío; es el color que se manifiesta ahora que he desbaratado el paquete. Rojo, como si estuviera a punto de echarse a sangrar.

Por Patricio Gómez Junco El viernes por la tarde, Literálika, lugar de encuentros literarios vio colmada su sala, por la presentación-muestra de la obra de Fernando Esquivel. Sólo su nombre debería concitar una multitud, pero nuestro áspero entorno artístico no parece saber reconocer la calidad de su obra, sea por falta...

Por: Horacio Gómez Junco Desde ese día no lo hemos vuelto a ver; simplemente desapareció. Se aprietan en mi memoria los momentos en que Florentino me platicó sus temores y sus esperanzas en ese certamen nacional que convocaba a los escritores a someter a concurso un...

Por Ángeles Favela Inicia la primavera vestida de un verde tierno. Hay mañanas nuevas. Hasta nos parece más nutrida la voz de tórtolos y el aire que era frío es ahora fresco. Imagino que los encinos y las rosas y con ellos todos los árboles del...

Por Patricio Gómez Junco Acto I: Maestros Mexicanos (martes) Plaza Fátima nos abre sus puertas para que admiremos y gocemos sus salas y corredor, engalanados con pinturas, reflejo y muestra del arte mexicano en pinceles de notables artistas del siglo xx. Es normal que en un museo nos...

Por Ángeles Favela Mi primer encuentro con Rulfo fue más bien desafortunado: recuerdo haber leído El llano en llamas por obligación, en algún año durante la secundaria. Años más tarde, después de haber escuchado su voz en una entrevista de los años setentas, lo leí y releo por...

Por Ángeles Favela Hace once días falleció el escritor, dramaturgo, dibujante y podría decir diez oficios más, Fernando del Paso, quien en 2015 ganara el Premio Cervantes, máximo galardón en letras en español. Fue una casualidad que en esos días del premio, yo me encontrara en España...

Reseña de El olvido que seremos, de Héctor Abad Fasciolince. Por Demetrio M. Velasco Compartimos con todos los seres vivos el instinto de conservación, de la vida propia y de la especie. El deseo de trascender el tiempo y el espacio, es solo humano, y es diferente...

Por Ángeles Favela Ocupar una butaca en medio de un teatro donde la tercera llamada ha ordenado que la luz se apague, es entrar a una dimensión terrenal distinta, indescriptiblemente real. Mientras escribo estas líneas, no puedo sino recordar estos momentos, cuando se eriza la piel...