Emociones y sentimientos

Por Ángeles Favela

Si las historias requieren personajes para ser narradas, los personajes requieren vida para ser creíbles. Un personaje que siente, es un ser humano como cualquier otro. El secreto es mostrar el interior de cada uno de ellos en el momento necesario, no antes, no después.

Las emociones son la base para la construcción psicológica de los habitantes de una historia. La gama que las conforman puede ser un abanico tan extenso como lo es la complejidad del pensamiento humano. Una distinción básica entre emoción y sentimiento se refiere a la permanencia en el tiempo. Una reacción física momentánea es derivada de una emoción y, el resultado de analizar y plantearnos internamente ideas o circunstancias, nos lleva a explorar la zona de los sentimientos.

Las emociones se han catalogado, Aristóteles en los albores del siglo V ya listaba las siguientes: miedo, confianza, ira, amistad, calma, enemistad, vergüenza, desvergüenza, compasión, bondad, envidia, ira, emulación y desprecio.

Los expertos han nombrado los sentimientos tales como admiración, enfado, afecto, odio, euforia, tristeza, optimismo, indignación, gratitud, impaciencia, satisfacción, envidia, amor, venganza, agrado, celos.

Un personaje muestra a través de su comportamiento, razonamientos, reacciones, todas los emociones y sentimientos que conforman su psicología. Las emociones son una vertiente que proviene de nuestra mente, y el sentimiento sería todo aquello que nos decimos y el modo en cómo lo vemos.

Las listas de emociones y sentimientos van en aumento constante: la conformidad, la dependencia, el abandono son algunos de los nuevos integrantes en el pensamiento de una persona. La gama ha crecido sobrepasando los 240 enunciados, y podría seguir en aumento si se toma en cuenta la posibilidad de las combinaciones de unas y otras. Una emoción es un híbrido cuando sus ingredientes son variados, qué interesante e interminable tema es nuestra mente, ¿tú qué opinas?

En la literatura la locura está presente. El concepto se refiere a un desequilibrio mental que se manifiesta en una percepción distorsionada de la realidad, la pérdida del autocontrol, las alucinaciones y los comportamientos absurdos o sin motivo. Lo magnífico es que en una historia la locura podría no referirse propiamente a una patología: es más bien mostrar una emoción o un sentimiento en su potencia más alta y luego estabilizar al personaje a medida que transcurre el cuento o la novela. ¡La magia de la literatura es una maravilla!

Así pues, los conflictos de una historia son a la vez los conflictos de un personaje, de una sociedad o de una generación.

En la literatura hay obras como ejemplos extraordinarios del manejo de emociones y sentimientos: la piedad podría ser el tema central del cuento Diles que no me maten de Juan Rulfo. El amor en La increíble y triste historia de la cándida Eréndida y su abuela desalmada, de Gabriel García Márquez. La traición, en la Ley de Herodes de Jorge Ibargüengoitia.

¿Y las emociones y sentimientos que las historias despiertan en nosotros sus lectores?… esa es otra historia.

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