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Zona Literálika · BLOG

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Por Ángeles Favela El reto es dar vida a tus personajes. Evita los estereotipos y permite que cada uno de ellos sea un prisma de color a los ojos de tus lectores. Regálales la emoción del descubrimiento: que sean ellos quienes vayan develando lo que la...

Por Ángeles Favela Siempre me han gustado las ventanas, por lo general para mirar de adentro hacia afuera: unos minutos para admirar las gotas que rebotan sobre la acera durante una tarde de lluvia, el alba cuando me toca madrugar y comienza a amanecer, o la...

Por Patricio Gómez Junco Para Iliana, Paco, Demetrio, Marivi, Zoe, Juan Pablo, Paty, Alejandra, María, Carmen, Lorena, Dana, Coco, Miguel y Debanhy. Esta semana tenemos la Feria del libro en Cintermex. El sábado pude asistir a los eventos de Literálika, tres al hilo, en la misma sede. Quince...

Por Homero Hinojosa Decidirse de una vez por todas a escribir un relato corto es el principal objetivo por lograr. Lo demás viene por inspiración, experiencias propias y “arte de magia”. ¿Cómo escoger una historia a relatar en modalidad de texto breve? Primero que todo es importante...

Por Ángeles Favela La magia que envuelve los últimos días del año está llena de abrazos, buenos deseos y grandes propósitos. Uno de ellos fue mencionado ayer por Enrique Galván Ochoa, editorialista en La Jornada. La sección a su cargo que se especializa en hacer sondeos...

Por Ángeles Favela Once de la mañana. Martes. Un salón de paredes blancas enmarca un gran cuadro. A través de la puerta corrediza de cristal se observa la mesa puesta: cada lugar con hojas blancas y plumas; una pizarra de cristal clavada en la pared; garrafones...

Por Ángeles Favela

Había una vez un cuento.

Su carácter ficcional es inconfundible. En él participan una cantidad relativamente pequeña de personajes y aparecen en un argumento central. Su extensión es al gusto, para disfrutarse en una sentada los hay micros y macros. Y su variedad es tan extensa como un menú ambicioso. Entre el cuento popular y el cuento literario existe una gama colorida, fantástico, terrorífico, infantil.

Hace poco, una persona quien por primera vez visitaba Literálika, a manera de presentación narró un cuento. Su exposición fue en segunda persona, luego nos dijo, que esto le permitió comunicarse con libertad sobre el motivo de su visita. Después, durante su siguiente clase, se animó a confesar: “…el cuento era para mí, necesitaba acallar mis voces interiores que me exigían saliera de este mágico lugar, funcionó; al subir a mi auto, mis voces interiores, ahora divertidas y tranquilas, me reclamaban el no haber acudido desde tiempo atrás.”

La fascinación por escuchar o por contar historias se cultiva quizá en la infancia, pero cualquier momento es tiempo de empezar.

Por Ángeles Favela Las aguas, el viento, las sombras, incluso los aromas, corren, a veces, en opuestas direcciones. Y no hay nada que podamos hacer para impedirlo. En una historia, la fuerza del destino lleva en las venas su propio impulso. Pero, también en una historia, los...

Por Patricio Gómez Junco

¡Entrañable reunión la de aquel día, en una sociedad locuaz, ruidosa y superficial!

No sé cuantos de nosotros podamos sentir nostalgia por el silencio de alguna biblioteca en que la investigación (no las tareas escolares) impone absoluto silencio.

Pareciera que hoy, en Monterrey, en México, en Latinoamérica y no sé en cuantos países más, el ser humano necesita el interminable ritmo en los audífonos, o atrás de las noticias, en cualquier restaurante... incluso con el pretexto del telón de fondo para “concentrarse”. En mis días de estudiante se sabía que en la Biblioteca, además de libros, había un ambiente, impactante y sagrado de silencio entre todos. Eran espacios y momentos prolongados, una especie de espesura, como la de un bosque, con su encanto. Regalarnos ese entorno en estas dos horas de experiencia colectiva, es revivir algo de lo que estamos perdiendo, es rescatar un aroma y frescura de los libros y de los lectores silentes y creativos. Si con nuestras voces podemos formar un coro o una consigna (Gandhi, Luther King, Ayotzinapa), también con la suma de silencios, podemos tejer un lienzo creativo en el que “todos ponen” (como la perinola dice) para que todos se enriquezcan. Ver al otro y al otro concentrados, gozadores en la creación o en el hallazgo, nos contagia y nos hace respirar el aire puro del pensamiento, la ciencia, la ficción, la historia y mil asuntos más.