El árbol de historias

Por Ángeles Favela

A veces imagino que las historias saltan de cualquier lugar para posarse en la punta de nuestras narices, la tuya y la mía. El asunto es atraparla, amasarla un poco para luego ponerse “manos a la obra”.

Hace poco, para una sesión de taller hice una lista [que todavía sigue creciendo] de temas sobre los cuales podríamos crear narraciones. Cuando tengas oportunidad, regálate un tiempo para repasarla. Es un ejercicio por demás interesante y simple: mentalmente abre la puerta a cada una de las frases y permite que una historia tome vida de inmediato. 

No importa si en tu fantasía se dibujan rostros conocidos o no, o si la realidad se va mezclando con lo que simplemente imaginas. Lo que resulte será difícil de ubicar en un punto determinado de tu pensamiento, pero eso tampoco importa. Nuestra imaginación, en libertad, es capaz de lograr maravillas, mezclar imágenes, cambiar personajes, sumar relatos, multiplicar diálogos, dividir escenas, potenciar escenarios y todo lo anterior sacado de cualquier lugar de nuestro memoria o inconsciente. Lo que hemos vivido y lo que nos han contado, va construyendo paso a paso la realidad que, en parte, es solo nuestra. ¿Estás lista?, ¿estás listo? 

Piensa qué historias podrías contar donde muestres de: ¿la dinámica de una familia?, ¿la ambición de una persona?, ¿el poder de  un tirano?, ¿el valor de la amistad?, ¿la soledad de un niño?, ¿una muerte sorpresiva?, ¿la discriminación?, ¿una catástrofe natural?, ¿el miedo?, ¿el tiempo?, ¿el bien?, ¿el mal?, ¿la enfermedad?, ¿la figura materna?, ¿la figura paterna?, ¿el amor?, ¿la amistad?, ¿las despedidas?, ¿el reencuentro?, ¿los fracasos?, ¿la espera?, ¿la ausencia?, ¿el honor?, ¿el destino?, ¿el poder del dinero?, ¿la valentía?, ¿la mentira?, ¿la verdadera historia de…?, ¿la esperanza?, ¿el dolor?, ¿la traición?, ¿el terror?, ¿el matrimonio?, ¿un divorcio?, ¿la venganza?, ¿la fortaleza?, ¿violencia?, ¿venganza?, ¿vanidad?, ¿la guerra?, ¿la libertad?, ¿infancia?, ¿la condición humana?, ¿la inocencia?, ¿la entereza?, ¿la fuerza de voluntad?, ¿la fe?, ¿la ausencia de fe?, ¿la fama?, ¿el nacionalismo?, ¿la búsqueda de identidad?, ¿la expatriación?, ¿migración?, ¿dogmas?, ¿decretos?, ¿lazos familiares?, ¿la pasión?, ¿el espionaje?, ¿nuevos descubrimientos?, ¿hambrunas?, ¿revoluciones?, ¿la búsqueda?, ¿la inmortalidad?, ¿la sociedad?, ¿la mente humana?, ¿el lenguaje de los animales?. 

La lista no termina.

Un relato surge de las entrañas de las tradiciones, leyendas, chismes, patrañas, otras novelas, otros relatos, fabulas, ficciones, mentiras, murmuraciones, calumnias, intrigas, memorias, comentarios, suposiciones, archivos, diarios, cartas, testimonios, conversaciones, versiones, pormenores, informes, sucesos, noticias, episodios, incidentes, hechos, aventuras, biografías, documentos, recortes de periódicos, garabatos en servilletas, notas en manteletas de algún restaurante. 

Una historia puede surgir de todo, al ponerse de pie después de una tormenta o el peor terremoto, o de nada, igual que al estirar la hebra de una madeja, igual que hundir una huella en la arena de una playa solitaria.

hola@literalika.com

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