La primavera de Sabines

Por Ángeles Favela

Inicia la primavera vestida de un verde tierno. Hay mañanas nuevas. Hasta nos parece más nutrida la voz de tórtolos y el aire que era frío es ahora fresco. Imagino que los encinos y las rosas y con ellos todos los árboles del parque sienten el cambio paulatino desde un invierno riguroso hasta la nueva estación florida.

Durante el mes de marzo se celebra el día mundial de la poesía, y fue en este mes cuando nació y murió el poeta Jaime Sabines. 

Sabines, un poeta que se mantuvo fuera de la línea intelectual de su época, más bien se dedicó a crear en solitario. Sus versos son mundanos, incluso blanco de algunos críticos literarios, pero eso a él no le quitaba el sueño. Sabines fue de esos poetas naturales que escriben mientras se dedican a vivir. Él estaba en contra de lo mágico, apreciaba más bien todo lo que podía tocar, oler y sentir.

Fue su padre, Julio Sabines, quien fomentó en él el gusto por la literatura. El poema Algo sobre la muerte del mayor Sabines, del cual el poeta se sentía muy orgulloso, muestra la muerte de su padre y la admiración y amor que sentía por aquel hombre nacido en Líbano.

Pasó el viento. Quedaron de la casa

el pozo abierto y la raíz en ruinas.

Y es en vano llorar. Y si golpeas

las paredes de Dios, y si te arrancas

el pelo o la camisa,

nadie te oye jamás, nadie te mira.

No vuelve nadie, nada. No retorna

el polvo de oro de la vida.

Jaime fue un hombre común, hizo de todo, sus días transcurrían en las actividades cotidianas de un vendedor de telas. Escribía poesía a ratos, por las tardes o noches, sin dejar de lado su inseparable cigarrillo.

Su estilo ha cautivado a quienes han encontrado en sus líneas a un conversador infinito, una voz que habla del amor, con el humor que nadie más lo ha hecho, su lenguaje es terrenal, incluso, a veces, prosaico. La soledad, el dolor y la angustia son temas recurrentes en su poesía. 

En 1972, Jaime Sabines recibe el premio literario Xavier Villaurrutia por su trayectoria literaria junto al poeta nicaragüense Ernesto Mejía Sánchez. A partir de ahí, la trayectoria artística de Sabines se ve alentada por una gran serie de reconocimientos: El Premio Elías Sourasky en 1982, El Premio Nacional de Ciencias y en 1983 el de Artes Lingüísticas y Literatura.

La muerte le llegó en el año de 1999, padecía cáncer.

El poeta le escribió también a ese momento al que todos estamos destinados.

CUANDO TENGAS GANAS DE MORIRTE

Esconde la cabeza bajo la almohada

y cuenta cuatro mil borregos.

Quédate dos días sin comer

y verás qué hermosa es la vida:

Carne, frijoles, pan.

Quédate sin mujer: verás.

Cuando tengas ganas de morirte

no alborotes tanto: muérete y ya.

hola@literalika.com

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